Enseñar y aprender " ciudadanía".
Si preguntáramos a cualquiera de los ciudadanos honrados de este país el pretérito pluscuamperfecto del verbo amar o el futuro imperfecto del verbo odiar es altamente probable que erraran en sus respuestas, como si nunca hubiesen ido a la escuela; pero si les interrogásemos sobre sus derechos, libertades, seguridad, paz, racismo, violencia.... darían respuestas (teóricas) más que adecuadas, quizás a la manera de Rousseau, a quien se le saltaban las lágrimas ante una idea progresista y distribuyó sus muchos hijos naturales entre diversos hospicios y asilos, sin ocuparse jamás de ellos.
La pretendida espontaneidad del niño a la hora de aprender y la tan cacareada libertad de los padres a la hora de educar son dos mitos. Si nos negamos a enseñar al niño comportamientos (cívicos) , no por ello su conducta (cívica) se encontrará menos aprendida . El dilema no es sobre si es mejor educar al niño (para la ciudadanía) o no, ya que éste no puede dejar de estar educado (para la ciudadanía) por algo o por alguien ; el problema estriba en quién asume esa educación ( para la ciudadanía) y para obtener qué (tipo de comportamientos cívicos).
Decía Platón, que en la República donde había muchos Médicos, era señal que había muchos viciosos; a semejanza de él, podemos decir que en la Ciudad donde se necesitan educadores para enseñar ciudadanía, moral, ética, convivencia.... es indicio, al menos, de que se carece de ellas.
Etiquetas: ciudadanía, conducta, educación.