Orientación, antiguedad y posmodernidad.
Licurgo, entre las leyes que dio a los lacedemonios, estableció que los padres ofreciesen a sus hijos un oficio una vez cumplidos los catorce años, no el que ellos quisiesen, sino aquellos a que los hijos se inclinasen. Después que uno hubiese elegido manera de vivir, podía su amigo avisarle cómo se había de gobernar en ella; porque podía ocurrir que acertara en el oficio que eligiera y después errara en todo lo que en él hiciera.
Así pues, hay una distancia considerable entre lo que podemos aconsejar a un alumno y lo que a él le conviene hacer y si sigue nuestros consejos y se equivoca, se quejará más de lo que entonces le aconsejamos que no de lo que después padezca.
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