En el día de la infancia, has de saber......
Habéis de saber,
estimad@s niñ@s, que todo ser humano, por perverso que sea, por anormalmente
que se comporte, con toda seguridad cuenta en su actuación cotidiana, en su
conducirse habitual, con muchos más actos considerados como positivos,
correctos o adaptados que con conductas calificadas de incorrectas anómalas o
negativas. El mero hecho de vivir y desarrollarse entre seres humanos conlleva
el aprendizaje de múltiples comportamientos de todo orden que forma parte de lo
establecido por la comunidad en cuestión.
Pero habéis de saber,
estimad@s niñ@s, que, como es lo
“natural”, se juzgará como si de algo congénito se tratara. Se atenderá sistemáticamente
a lo “anómalo” de vuestro comportamiento y la ocupación básica se centrará en
suprimir, eliminar el “mal comportamiento” y los comportamientos correctos
pasarán a un segundo o tercer término y serán aciagamente relegados e
ignorados.
Tenéis que saber, estimad@s niñ@s, que cuando os conduzcáis
satisfactoriamente no haréis sino cumplir con vuestra obligación, con vuestro
deber. Vuestros “buenos
comportamientos”, vuestras conductas “normales” ni se apreciarán, ni se les
dará importancia, ni se les otorgará mérito. Sólo interesarán si están
ausentes. Los efectos que os lloverán
por esta actitud de los adultos serán el incremento de la ansiedad, la
desorganización del comportamiento, el empeoramiento de vuestra autoimagen y la probabilidad de
recibir castigo, desaprobación o estimulación aversiva. Esto llevará a los
adultos a no experimentar gratificación alguna a través de la relación
establecida con vosotros ; sólo van a contar con la mísera satisfacción o
consuelo de la supresión a corto plazo de algún comportamiento problemático. Ni
siquiera se congratulará consigo mismo por esos aspectos positivos que posee
vuestro comportamiento y que bien pudieran ser fruto
de su personal actuación.
Habéis de saber, estimad@s
niñ@s, que el énfasis reiterado
sobre lo que se hace mal y sobre la prohibición tendrá consecuencias claramente
frenadoras sobre vuestro desarrollo,
pero ha de saber vuestro educador, padre
o maestro que vuestras conductas adaptadas, satisfactorias, precisan del
reforzamiento para mantenerse y evolucionar positivamente, a pesar de las ideas
simplistas, maniqueas, parciales, reduccionistas e interesadas que abundan en
el mercado educativo.
Habéis de saber,
estimad@s niñ@s, que vuestra estabilidad
emocional futura como adultos, no depende de que carezcáis de experiencias
aversivas en vuestra infancia, sino más
bien de que si las tengáis aunque, claro está, dentro de unos límites,
esporádicas, previsibles y puntuales, por mucho que se empeñen en haceros creer que en la vida todo es de color de rosa.
Y, Por último, en este día universal de la infancia, habéis de saber que hacer lo que se debe hacer y
dejar de hacer lo que es preciso dejar de hacer, conlleva casi siempre
desasosiego, dolor y esfuerzo; por mucho que se empeñen en haceros creer que en esta vida todo es posible,
tendréis que aprender que muy pocas
cosas son probables.