el cazurro ilustrado

06 septiembre 2006

La Educación de los ciudadanos.

“No puede negarse, por consiguiente, que la educación de los niños debe ser uno de los objetos principales de que debe cuidar el legislador. Dondequiera que la educación ha sido desatendida, el Estado ha recibido un golpe funesto. Esto consiste en que las leyes deben estar siempre en relación con el principio de la constitución, y en que las costumbres particulares de cada ciudad afianzan el sostenimiento del Estado, por lo mismo que han sido ellas mismas las únicas que han dado existencia a la forma primera. Las costumbres democráticas conservan la democracia, así como las costumbres oligárquicas conservan la oligarquía, y cuanto más puras son las costumbres, tanto más se afianza el Estado.
Todas las ciencias y todas las artes exigen, si han de dar buenos resultados, nociones previas y hábitos anteriores. Lo mismo sucede evidentemente con el ejercicio de la virtud. Como el Estado todo sólo tiene un solo y mismo fin, la educación debe de ser necesariamente una e idéntica para todos sus miembros, de donde se sigue que la educación debe ser objeto de una vigilancia pública y no particular, por más que este último sistema haya generalmente prevalecido, y que hoy cada cual educa a sus hijos en su casa según el método que le parece y en aquello que le place. Sin embargo, lo que es común debe aprenderse en común, y es un error grave creer que cada ciudadano sea dueño de sí mismo, siendo así que todos pertenecen al Estado”.
Aristóteles. Política. Libro quinto, capítulo II: “Cosas que debe comprender la educación”.
“Educación para la ciudadanía…….. Su finalidad consiste en ofrecer a todos los estudiantes un espacio de reflexión, análisis y estudio acerca de las características fundamentales y el funcionamiento de un régimen democrático, de los principios establecidos en la Constitución española y las declaraciones universales de los derechos humanos, así como de los valores comunes que constituyen el sustrato de la ciudadanía democrática en un contexto global. Sin entrar en contradicción con la práctica democrática que debe inspirar el conjunto de la vida escolar y que ha de desarrollarse como parte de la educación en valores con carácter transversal a todas las actividades escolares, la nueva materia permitirá profundizar en algunos aspectos relativos a nuestra vida en común, contribuyendo a formar a los nuevos ciudadanos”.LOE. “Exposición de motivos”.
El intento de hacer “buenos ciudadanos” desde la educación, parece haber sido y ser un loable objetivo que viene de antiguo y que, si hacemos caso de Aristóteles, sólo los Lacedemonios consiguieron sobradamente.
Aunque una mayoría esté de acuerdo con este objetivo, no hay manera de ponerse de acuerdo en cómo conseguirlo, ni siquiera en si es posible llevarlo a cabo sin que haya un “amaestramiento” ideológico. Los que critican la nueva asignatura por el riesgo de adoctrinamiento, están a favor de la asignatura de Religión, en la que suponen que no hay adoctrinamiento. Los que están en contra de la asignatura de Religión, por ser adoctrinamiento, no lo ven en la Educación para la ciudadanía.
En el debate entre los que están a favor y los que están en contra, se intuye que unos saben hacia donde quieren ir, sin tener claro cómo hacerlo y otros saben cómo ir, pero no saben hacia donde. A unos les falta el qué y a otros el cómo y a todos unificar y consensuar lo que quieren y como conseguirlo. Se hace patente que es imposible desligar los fundamentos ideológicos de los contenidos educativos. Suponer que es factible tal separación es como creer que alguien puede estar “un poquito embarazada, nada más”.