el cazurro ilustrado

16 junio 2006

Individuos flotantes.


En muchas especies animales existen “individuos flotantes”, quizás expulsados del grupo por saltarse las pautas de conducta o autoexcluidos al ser incapaces de responder como deben, que se dedican a intentar ser aceptados por otros grupos y, mientras tanto, sobreviven a los peligros de su vida errática, en el curso de la cual recorren amplias extensiones de terreno y atraviesan no pocos peligros en los que, a veces, pierden la vida.
En la especie humana nos encontramos, cada vez con más frecuencia, otros “individuos flotantes”, que tienen unos fines individuales incompatibles o de difícil conexión con los planes y programas de la sociedad. En algunos casos, sus fines chocan frontalmente con los colectivos, de tal manera que, antes que tomar partido e intentar solucionar el conflicto normativo en el que se ven envueltos, optan por ir a la deriva y flotar indefinidamente. No resuelven los conflictos de los que huyen, sino que se encuentran fuera de todo conflicto, como suspendidos, de espaldas a la sociedad, la política, las normas, la moral y por tanto, de espaldas a sí mismos.
Algunos animales y algunos humanos, los primeros contra las pautas o a su orilla y los segundos contra las normas o a su margen, flotan sobre el suelo pautado y/o normado, comportándose de un modo distinto al que se espera que se comporten y que no encaja con lo que la sociedad considera normal (normativo). Cuando su número rebasa ciertos límites, se organizan entre ellos para dar sentido y significación a su sinsentido. La solución ya la dio B. Gracián; “Antes loco con todos que cuerdo a solas, que si todos lo son, con ninguno perderá y si es sola la cordura, será tenida por locura.”