el cazurro ilustrado

21 junio 2006

Día mundial de la E.L.A.



Un día notas que no tienes fuerza en la mano, que no puedes abrir el grifo de la ducha. Cambias de mano y te quedas preocupado, pero el trepidante ritmo de vida hace que tu atención se dirija a cuestiones más inmediatas, olvidando el episodio de la ducha. Un calambre te hace recordar. Miras tu musculatura y ves que algo no encaja. Vas a contarlo y te atragantas. Los músculos de la boca y de la laringe no aciertan a narrar lo que te pasa. Puedes estar mostrando los primeros síntomas de ELA (Esclerosis Lateral Amitrófica); si es así, te explicarán que es una enfermedad neurológica progresiva, que ataca y degenera las neuronas que controlan los músculos voluntarios, que se debilitan y se atrofian. Que puedes tener dificultades respiratorias hasta depender de un respirador. Que conservarás tus capacidades intelectuales, por lo que te darás perfectamente cuenta de las progresivas pérdidas y deterioros que te ocurran. Que hoy por hoy no tiene cura, pero que se pueden paliar los síntomas, y que hay en marcha investigaciones esperanzadoras. No acabas de creértelo del todo. Buscas información: ”En España cada año se diagnostican casi 900 nuevos casos de ELA (de 2 a 3 por día) y el número total de personas que viven con la enfermedad ronda las 4.000, aunque estas cifras pueden variar. La incidencia de esta enfermedad en la sociedad española es de 2 casos por 100.000 habitantes. El riesgo de adquirir ELA para cualquier persona es de 1 entre 1.000 probabilidades. Unos 40.000 españoles que actualmente están sanos desarrollarán la ELA durante su vida”. ¡Otra vez la lotería!, pero no la de los jueves y los sábados. ¡ Maldita sea!. ¡¿Por qué a mi?!. Te enfureces. Juras en hebreo. Lloras de rabia. Maldices la “puta y asquerosa vida”. Y ahora ¿qué?. Incertidumbre. Indignación. Cabreo. Ira. Tristeza. Frustración. Resentimiento. Angustia. Miras los índices de supervivencia. ¿Tres, cinco, diez años?. Encajada ya la noticia, asimiladas también todas las circunstancias que vendrán, la vida continua. Durante mucho tiempo intuiste que la vida es contingencia y drama. Ahora no tienes ninguna duda.