el cazurro ilustrado

24 noviembre 2006

Defensa de la mujer.

Mañana, 25 de noviembre, se celebra el día Internacional contra la violencia hacia las mujeres o “contra la violencia de género”, como les gusta decir a los postmodernos. Se hace en esta fecha como homenaje a las hermanas Minerva, Patria y María Teresa Mirabal, que en 1960 fueron asesinadas por orden de Leonidas Trujillo, dictador de República Dominicana. Iban a visitar a sus maridos a la cárcel pero fueron interceptadas en un lugar solitario del camino por agentes del Servicio de Inteligencia. En un cañaveral próximo, las torturaron cruelmente. Cubiertas de sangre, destrozadas a golpes y estranguladas, las colocaron nuevamente en el vehículo en el que viajaban y las tiraron por un precipicio, simulando un accidente.
Os aconsejo que "para ir entrando en materia" leáis pausadamente el discurso 16 del “Teatro crítico universal”: “Defensa de la mujer” del P. Feijoo.
Su comienzo es así: “En grave empeño me pongo. No es ya sólo un vulgo ignorante con quien entro en la contienda: defender a todas las mujeres, viene a ser lo mismo que ofender a casi todos los hombres: pues raro hay que no se interese en la precedencia de su sexo con desestimación del otro. A tanto se ha extendido la opinión común en vilipendio de las mujeres, que apenas admite en ellas cosa buena. En lo moral las llena de defectos, y en lo físico de imperfecciones. Pero donde más fuerza hace, es en la limitación de sus entendimientos.”
Y tiene perlas como esta: “El decir que todas las Mujeres son buenas, es sobra de afección, y el decir que todas son malas, es falta de razón; y lo que es cierto, que en los Hombres hay mucho que reprender, y en las Mujeres no poco que alabar”.
No he visto ni oído ningún discurso tan cargado de argumentos y razones como el del P. Benito Jerónimo Feijoo (1676-1764). Muchos de los que se pronunciarán mañana no pasarán de ser meros exabruptos si se comparan con éste.