el cazurro ilustrado

16 mayo 2006

Mentes, ollas, tarros, pinzas, tuercas y tornillos.


El escurridizo término “mente” del que hablamos en otros posts como una burda secularización del alma, encuentra en el saber popular sinónimos y /o expresiones que quizás sean tan válidos (o más explicativos) para referirse a la causa de nuestros comportamientos. Así, algunos hablan de la mente como "la olla" y cuando las cosas no van bien se dice “se me fue la olla”; otros se refieren a “la pinza” que “se va” si el comportamiento no responde a lo deseado “se me fue la pinza”; la mente puede ser también “una pila” que hay que recargar porque se ha agotado y el comportamiento no aparece o lo hace bajo mínimos, o no lo hace como debiera; o un entramado de cables que se pueden conectar azarosamente produciendo comportamientos negativos: “se me cruza el cable”. O un conglomerado de tuercas y tornillos que se aflojan o se pierden, apareciendo el comportamiento disfuncional “perdió un tornillo”, otras veces será un tarro en mal estado “ está mal del tarro”. Vemos como “mente” es unas veces olla, otras pila, otras pinza, a veces cableado o tuercas y tornillos. Las excelentes metáforas y analogías populares empleadas para entender y aclarar “ la mente” huyen del animismo y del espiritualismo y la colocan en un plano totalmente fisicalista. Podemos poner las causas del comportamiento donde nos apetezca, porque somos lo que hacemos y bastante tenemos con comportarnos como para, además, tener que explicar porque lo hacemos, pero si hay que hacerlo, vale cualquier explicación aunque nada tenga que ver con las verdaderas causas (de las que hablaremos en los próximos posts).