el cazurro ilustrado

07 mayo 2008

Dos cabezas.

Aunque la vida en la montaña transcurre habitualmente sin sobresaltos y los ciclos, las estaciones, los días, las noches y las tareas se suceden con precisión casi suiza, haciendo de la rutina una virtud en la que casi todo es predecible y/o previsible, resulta que, de tarde en tarde, un suceso como el acontecido estos días atrás nos saca del ajuste mecánico en el que estamos y nos recuerda que, a veces, una pieza del engranaje puede fallar para demostrarnos que la vida es contingencia y drama. La oveja se puso de parto en tiempo y forma; el ganadero, convertido en matrona, supervisó el alumbramiento para anticiparse a las posibles dificultades, pero ni él ni los que vimos lo que nacía, nos hemos recuperado aún de lo que vimos: dos cabezas y dos rabos en un mismo cuerpo de cordero. La desgracia es que murió. Mirad las fotos.


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