Psicología y prejuicios.

Si partimos de que la psicología estudia el comportamiento de los organismos en interacción con el entorno donde viven, utilizando metodologías cualitativas de investigación, que enriquecen la descripción de las conductas mediante la experimentación cuantificable; el individuo en cuestión, por obra y gracia, quizás del espíritu santo o de la ciencia infusa, se ha convertido en un experto sin necesidad de esfuerzo. También es posible que haya puesto en marcha todos sus prejuicios, fruto de la ignorancia, para explicar con sus pobres patrones la riqueza del comportamiento humano. Ocurre que cuando en la mano solo tenemos un martillo, todos los problemas se convierten en clavos.