el cazurro ilustrado

15 diciembre 2005

Divide y vencerás


Los poderes públicos y/o los que nos gobiernan deben estar encantados porque consiguen que los ciudadanos nos veamos clasificados dicotómicamente, siempre formando parte de un grupo que debe enfrentarse a otro para sobrevivir, como si sólo hubiera un trozo de tarta a la que accederán los que ganen.
Se enfrenta la enseñanza pública a la enseñanza privada; los fumadores a los no fumadores; los parados a los que tienen trabajo; la izquierda a la derecha; la cara a la cruz; los que creen en el derecho a una muerte digna a los que piensan a que "a quien dios se la dé, san pedro se la bendiga";los nacionalistas a los no nacionalistas; los agricultores y ganaderos, los jóvenes a los viejos; los amantes del fútbol a aquellos que lo odian; los hombres a las mujeres, y así sucesivamente hasta conseguir que se hable solamente del enfrentamiento o de los resultados del mismo, sin que nos demos cuenta que tales dicotomías sólo le sirven al poder para distraer la atención del ciudadano de los verdaderos problemas y de las auténticas soluciones.
El problema educativo de este país nada tiene que ver con la enseñanza pública o privada, tiene que ver con la importancia que le dé a la misma el ministerio de hacienda a propuesta del de educación y en función de ella, la asignación de menos o muchos menos fondos ya que los estudiantes no votan y siempre es mejor gobernar a gente ignorante que a gente formada, aunque nos digan que van a poner en marcha veinte mil planes de mejora y nos hablen de la calidad educativa como un objetivo prioritario porque la realidad es que sólo están interesados en la transmisión de sus ideas o ideologías, pero llega a tales límites su ignorancia que ni siquiera saben cómo .
La persecución y caza de brujas que se ha iniciado contra los fumadores no es porque la ministra de sanidad esté altamente preocupada por la salud (o falta de la misma) del fumador ( sea activo o pasivo) ni siquiera debería estar relacionado con el coste sanitario ya que los impuestos que pagan los fumadores cuando compran una cajetilla de tabaco cubren sobradamente los supuestos costes posteriores; este acoso viene motivado por el interés de que se hable de las medidas y discutan entre si los fumadores y los no fumadores mientras se privatiza y desmantela la sanidad pública en un alarde de Tacherismo , que nos llevará , a poco que nos descuidemos, a tener que usar “tres en uno” en vez de desodorante.

La supuesta discriminación positiva que se propugna a favor de la mujer no es más que un intento de que no ocupen más del cincuenta por ciento de los puestos de alta remuneración, cuando en realidad, deberían ocupar un porcentaje mayor si nos atenemos al número de mujeres con estudios universitarios , comparado con el número de hombres universitarios.
Mientras estas falsas polémicas inundan los medios y las tertulias, aquellos que nos gobiernan o desgobiernan se frotan las manos, por haber conseguido que no se hable de lo que se tiene que hablar y que no es otra cosa que de su gestión, del cumplimiento o no de sus promesas electorales .
Conseguido el silencio sobre lo que de verdad importa ya tenemos a nuestros políticos embarcados en una aventura que tiene más que ver con el bien propio que con el bien común y mucho más con el sentido propio que con el sentido común. De esta aventura si que saldrá una verdadera dicotomía: la de los que crean dicotomías para distraer la atención de los ciudadanos y la de los ciudadanos dicotomizados con la atención dispersa, perdidos en una maraña de cuestiones irresolubles por mal planteadas. La otra parte, una vez generada la polémica, está en disposición de hacer justo lo contrario de lo que se supone que debería hacer: suben los impuestos, recortan presupuestos, cortan ayudas, privatizan servicios y empresas, adjudican a dedo, montan oposiciones con perfiles para sus amigos y familiares, devuelven favores, cobran diezmos y primicias, en fin, reparten la tarta ( que hicimos entre todos) entre sus amigos , allegados y simpatizantes.
El ciudadano de a pie, cabreado por lo poco que recibe a cambio de lo que paga carga contra sus iguales sean jóvenes, viejos , mujeres, homosexuales, trabajadores o parados, sin darse cuanta que nuestros enemigos naturales son los gobiernos que han dividido a la sociedad en pequeños trozos para engullirla mejor.