el cazurro ilustrado

10 octubre 2005

La Historia se repite

¿Se repiten las historias?
Mag Castañón. “el cazurro ilustrado.
Preguntado el filósofo Alquimio por su amo, el rey Demetrio, en qué estaba el mayor trabajo de esta vida, respondió: «No hay cosa en que no haya trabajo, no hay cosa en que no haya zozobra, no hay cosa en que no haya sospecha, no hay cosa en que no haya peligro, ni hay cosa en que no haya congoja, y sobre todos es el mayor trabajo no tener el hombre en ninguna cosa contentamiento".
Plutarco, en el libro De exilio, cuenta del gran rey Tolomeo que, estando con él comiendo siete embajadores de siete reinos en Antioquía, hablaron entre ellos y él sobre cuál de sus repúblicas era la que tenía mejores costumbres y se gobernaba con mejores leyes. Los embajadores que allí estaban eran de los romanos, de los cartagineses, de los sículos, de los rodos, de los atenienses, de los lacedemones y de los siciomios, entre los cuales fue la cuestión delante del rey Tolomeo muy altercada, muy disputada y aun muy porfiada, porque cada uno alegaba su razón en defensión de su opinión. El buen rey Tolomeo, queriendo saber la verdad y con brevedad, mandó que cada embajador diese por escrito tres condiciones, o tres costumbres, o tres leyes, las mejores que hubiese en su reino, y por allí verían qué tierra era la mejor gobernada y que merecía ser más loada. El embajador de los romanos dijo:
«En la república romana son los templos muy acatados, los gobernadores muy obedecidos y los malos muy castigados.»
El embajador de los cartagineses dijo:
«En la república de Cartago, los nobles no dejan de pelear, los plebeyos no paran de trabajar y los filósofos no dejan de doctrinar.»
El embajador de los sículos dijo:
«En la república de los sículos hácese justicia, trátase verdad y précianse de igualdad.»
El embajador de los rodos dijo:
«En la república de los rodos son los viejos muy honestos, los mozos muy vergonzosos y las mujeres muy calladas.»
El embajador de los atenienses dijo:
«En la república de Atenas no consienten que los ricos sean parciales, ni los plebeyos estén ociosos, ni los que gobiernan sean necios.»
El embajador de los lacedemonios dijo:
«En la república de Lacedemonia no reina envidia porque son todos iguales, no reina avaricia porque todo es común, no reina ociosidad porque todos trabajan.»
El embajador de los siciomios dijo:
«En la república de los siciomios no admiten peregrinos que inventen cosas nuevas, ni médicos que maten a los sanos, ni oradores que defiendan los pleitos.»
Como el rey Tolomeo y los que con él estaban oyeron las leyes y costumbres que aquellos embajadores relataron haber en sus reinos y repúblicas, todas las aprobaron y todas las alabaron, jurando y perjurando que eran todas tan buenas, que no osarían determinarse cuáles de ellas eran mejores.