¡VIVA LA PEREZA!!
Paul Lafargue (1842-1911), yerno de Carlos Marx,escribió un
libro titulado “El derecho a la
pereza”.
Mantiene el autor que en las sociedades capitalistas las crisis suceden a los
periodos de bonanza como la noche al día, arrastrando consigo el desempleo
forzoso, la miseria sin salida y la bancarrota inexorable. Nos recuerda que
para los españoles, con criterio envidiable, en quienes el animal primitivo no
está atrofiado, el trabajo es la peor de las esclavitudes; comparándonos a los
griegos de la época dorada, afirma que no tenían éstos más que desprecio por el
trabajo: “solamente a los esclavos les estaba permitido trabajar; el hombre
libre no conocía más que los ejercicios corporales y los juegos de la
inteligencia.”
Afirma que los economistas no se cansan de repetir a los obreros: «¡Trabajad,
trabajad para aumentar la fortuna social!» Demuestra Lafargue que la
sobreproducción produce desempleo y miseria en la clase trabajadora y propone
una revolución social que conseguirá, a través del uso generalizado de las
máquinas, de la reducción de la jornada laboral a tres horas diarias, de la
mejora del poder adquisitivo de los trabajadores y de la oposición al interés
capitalista por el beneficio económico, un estado de bienestar donde sea
posible el sueño de la abundancia y el goce, así como la liberación de la
esclavitud del trabajo, para poder consagrar nuestro tiempo a las ciencias, las
artes y a la satisfacción de las necesidades humanas elementales: “Cuando no haya más lacayos, ni generales
que galardonar, ni prostitutas libres ni casadas que cubrir con encajes, ni
cañones que horadar, ni palacios que construir, será preciso imponer, bajo
leyes severas, a los obreros y obreras de la pasamanería, del encaje, del
hierro, de la construcción... regatas higiénicas y ejercicios coreográficos
para la conservación de su salud y el perfeccionamiento de la raza”.